Reflujo en bebés

Toda madre joven que se prepara para cuidar a su bebé se enfrenta a muchas responsabilidades nuevas. La mayoría de ellos están asociados a la necesidad de garantizar la comodidad constante de sus hijos, cuidar su salud y apoyar el correcto curso de desarrollo. Entre ellos, también existe la necesidad de observar el comportamiento del niño y sus reflejos, lo que puede indicar varios procesos que tienen lugar en su cuerpo. Un síntoma común de la primera infancia es el reflujo. Sin embargo, su aparición no siempre indica un trastorno alimentario de nuestro hijo. Por lo tanto, vale la pena averiguar si el reflujo es peligroso para la salud, cuándo ocurre y cómo ayudar a nuestros niños a lidiar con el reflujo recurrente.

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¿Qué es el reflujo en los bebés?

El reflujo del que vamos a hablar aquí se trata de la parte del tracto digestivo que está formada por el estómago y el esófago. El reflujo ocurre cuando el contenido del estómago pasa al esófago y, a través de él, a la garganta y la boca, a menudo fuera del cuerpo. Luego llega el llamado sangrado, durante el cual el bebé devuelve involuntariamente parte de los alimentos consumidos. La sensación de reflujo no es la más agradable, pero no constituye una amenaza importante en sí misma. Durante el vapeo aparecen síntomas como una leve sensación de ardor o dolor, que resulta de la irritación de la mucosa de las partes superiores del sistema digestivo por los alimentos mezclados con sus ácidos, que se escapan del estómago.

Síntomas de reflujo en bebés.

Uhighing es el síntoma más común de reflujo y afecta aproximadamente a la mitad de todos los bebés durante los primeros tres meses de vida. Es extremadamente raro que los bebés desarrollen reflujo sin verter agua. Muy a menudo, el aguacero se detiene espontáneamente en los próximos meses. No existe una respuesta definitiva a la pregunta de cuándo pasa el reflujo en los bebés. Sin embargo, si el aguacero ocurre con gran intensidad, y nuestro hijo ya tiene un año completo, entonces se debe consultar a un especialista. Especialmente peligrosos son aquellos reflujos en los que el contenido de los alimentos no es solo la presencia de ácidos digestivos, sino también sangre o bilis. Entonces es necesario informar a una clínica pediátrica lo antes posible. Los ataques repentinos de reflujo, especialmente en bebés que no han padecido previamente esta afección, también deben ser consultados por un médico.

Además del aguacero, los síntomas comunes del reflujo incluyen: acidez de estómago, problemas para tragar alimentos, tos (especialmente por la noche), ronquera, sibilancias, tendencia a ahogarse, vómitos, problemas para coordinar la ingesta de alimentos (chupar, tragar), comportamiento alterado que lo acompaña. nutrición (llanto, renuencia a comer) y, por lo tanto, también problemas durante la alimentación y pérdida de peso del bebé.

Además, el reflujo puede causar una serie de problemas de salud en nuestro hijo. El reflujo regular puede provocar inflamación de los bronquios, la laringe, el oído medio o, en el caso de los niños mayores, los senos nasales. Además, el reflujo frecuente puede contribuir al desarrollo de asma bronquial.

Las causas del reflujo en los bebés.

Hay varias causas de reflujo en los bebés. Cabe distinguir sobre todo lo siguiente:

  1. trastornos en el buen funcionamiento del tracto digestivo,
  2. estenosis del píloro que conecta el estómago con el duodeno,
  3. intolerancia a ciertos productos alimenticios o sus ingredientes específicos,
  4. infección del tracto urinario.

Diagnóstico de reflujo en bebés.

El reflujo en los bebés se diagnostica al analizar el pH de la materia recolectada del esófago. Esta prueba muestra el nivel de pH durante el día (día y noche) y le permite determinar cuánto están expuestos los tejidos del esófago, la garganta o la boca a la irritación cuando entran en contacto con los ácidos digestivos que se escapan del estómago. Además, se realiza un examen de rayos X del tórax con el uso de contraste. Esto permite hacer un diagnóstico detallado del estado del cuerpo de nuestro niño y notar posibles anomalías en su estructura o en el funcionamiento del tracto digestivo. El examen endoscópico también se usa para diagnosticar inflamación o úlceras que cubren los tejidos del esófago, potencialmente responsables del reflujo en los bebés.

El tratamiento del reflujo en los bebés se basa con mayor frecuencia en cambiar los hábitos alimenticios de nuestro hijo. En primer lugar, al niño se le administran mezclas especializadas contra el reflujo. Se trata de preparaciones que se hinchan en el estómago, evitando la regurgitación del contenido de los alimentos. Durante la alimentación, se debe tener cuidado de mantener la posición adecuada del cuerpo del bebé. Lo mejor para este propósito es la posición vertical, que afecta tanto al contenido del alimento (tirando de él hacia abajo) como al mismo tiempo que permite escupirlo libremente en caso de que se derrame. Si un bebé al que se le ha diagnosticado una alergia a las proteínas de la leche de vaca sufre de reflujo, será necesario utilizar sustitutos adecuados.

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