Problemas de aprendizaje

Las dificultades para encontrarse en esta realidad escolar "diferente" y el desarrollo cognitivo insuficiente pueden provocar fallos en el aprendizaje.

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A los seis años, el niño asume un nuevo papel social que es el de alumno. Su vida sufre grandes cambios relacionados con estar en un nuevo lugar, conocer y trabajar con nuevas personas y someterse al proceso de enseñanza.

Funcionamiento social

Los problemas pueden surgir desde el principio y resultar de una falta de orientación espacial. Un niño que no puede moverse libremente por el edificio de la escuela tiene que pasar mucho más tiempo buscando su clase, vestuario, baño, lo que puede tener un impacto negativo en su participación en las clases y en el sentido de competencia en comparación con sus compañeros.

Los cambios en el entorno social del niño lo obligan a separarse de sus padres durante muchas horas y a permanecer entre niños y adultos inicialmente extraños. La fuerza de la participación de un joven estudiante en la co-creación de las reglas de la clase y la posición final que tomará entre sus compañeros depende de experiencias previas. El bajo nivel de habilidades sociales dificultará que un niño se integre en la clase y la vida escolar, lo que puede afectar directamente la eficacia del aprendizaje.

El proceso de educación escolar requiere que el niño someta sus acciones al control de la voluntad. El alumno debe gestionar su fatiga, estrés y necesidades fisiológicas.

El autocontrol se ocupa principalmente de los procesos mentales. Es importante poder mantener un nivel de atención que le permita absorber nueva información de manera efectiva. El estudiante debe obedecer, seguir órdenes y adquirir la capacidad de realizar tareas de forma independiente.

Un niño que comienza la educación debe cumplir con muchos requisitos. Evitar problemas relacionados con el proceso de enseñanza depende de la calidad del desarrollo hasta el momento. La falta de confianza en el mundo que se desarrolla en el primer año de vida dificulta el establecimiento de contactos satisfactorios con compañeros y profesores. Avergonzar en exceso a un niño en el segundo y tercer año de vida puede afectar negativamente su desempeño independiente de las tareas, ya que el niño temerá el fracaso. Descartar las preguntas del niño en edad preescolar y la falta de tiempo para hablar con él significa que el niño permanece en el mundo de su imaginación con más frecuencia que durante las lecciones. Estas anomalías constituyen la base para que el nivel de funcionamiento social del niño no coincida con los requisitos escolares.

Por lo general, los niños están lo suficientemente capacitados para adaptarse al entorno escolar. A pesar de una suposición tan optimista, los cuidadores en ese momento deben estar muy atentos e intervenir rápidamente en caso de cualquier problema que surja. De manera profiláctica, los adultos deben apoyar a los niños de manera especial en este momento, explicándoles las reglas de funcionamiento de la comunidad escolar (además de las normas derivadas de los derechos y obligaciones del estudiante), entendiendo las dificultades iniciales para el cumplimiento de sus deberes escolares por parte de los niños, y finalmente introduciendo a los alumnos en el lugar de forma básica, en el que pasarán varias horas al día.

Funcionamiento cognitivo y motivación.

El funcionamiento adecuado en el entorno escolar no es suficiente para evitar problemas de aprendizaje. La base para evitarlos es ajustar la metodología de enseñanza a las capacidades de un niño a los seis años. Los tutores deben comprender el nivel de desarrollo de las funciones mentales básicas de los niños, como la percepción, la memoria y la atención, antes de decidir el inicio y el nivel de su educación. Gracias a este diagnóstico, es posible adaptar los métodos de enseñanza adecuados a las habilidades de un joven estudiante y prevenir la mayoría de problemas futuros.

Un factor muy importante que determina el éxito de la educación es la motivación adecuada del niño para comenzar a aprender. Los padres que se preocupan por el éxito escolar de sus hijos deben inspirarlos a aprender nuevas habilidades y alentarlos a perseverar en sus acciones. La tarea de los profesores es garantizar la calidad de la educación ofreciendo a los estudiantes tareas interesantes y atractivas y apoyando la interactividad en el proceso educativo. Los niños deben poder expresar sus puntos de vista y ser animados a encontrar nuevas soluciones.

Texto: Agnieszka Rumińska

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Brzezińska, A., Hornowska, E. (eds.). Varsovia: Editorial Académica
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