Desarrollo mental de un niño de dos a seis años.

El rango de edad de aproximadamente dos a seis años se divide típicamente en dos etapas de desarrollo, la primera de dieciocho meses a tres años de edad se denomina "primera infancia" y la segunda de tres a seis años de edad "edad preescolar".

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NIñez temprana

Entre los dos y los tres años de edad, el desarrollo motor y cognitivo del niño le permite explorar su entorno de forma intensiva. El hombrecito comprende y habla cada vez más, lo que lo hace más eficaz para señalar sus necesidades. El niño comienza a notar que los objetos y las actividades sirven para algo y reconoce las emociones asociadas con ellos, por ejemplo, una taza ya no es solo un objeto interesante, el niño quiere beber de ella.

El logro clave en esta etapa de desarrollo es sentirse en control de su propio comportamiento. Un niño de esta edad tiene muchas tendencias destructivas y potencialmente peligrosas que no puede controlar. Los padres y cuidadores le muestran al niño cómo hacer frente a la situación con paciencia, gentileza y calma, pero al mismo tiempo una expresión firme y constante de expectativas hacia el niño. Gracias a ellos, el niño adquiere una sensación de control sobre su necesidad interior de esparcir comida o destruir juguetes. Es la base de la confianza en uno mismo y la fuente de un sentido de competencia.

Durante este tiempo, el niño aprende a expresarse y a tener en cuenta la voluntad de otras personas. Apoyarlo en este proceso puede consistir, entre otras cosas, en crear condiciones que permitan al niño tomar una decisión.

También es tarea de los padres en la primera infancia definir claramente los límites para sus hijos. Es importante que las prohibiciones y restricciones se expliquen de la manera más significativa y necesaria con la mayor frecuencia posible. Al explicarle al niño las consecuencias de varias acciones y no detenerse en las prohibiciones y órdenes puras, el niño aprende y busca soluciones por su cuenta con más voluntad.

Característica de este período es el conflicto entre el adulto que restringe y la tendencia del niño a actuar libremente de acuerdo con su voluntad. Es importante que el niño comience a querer las mismas cosas que el adulto y no pierda la sensación de estar separado. De lo contrario, la persona diminuta puede sentir que sus necesidades y la forma en que las expresa siempre son incorrectas. El resultado de la dominación de un adulto y la demostración de su propia fuerza puede ser un aumento en el comportamiento rebelde del niño o su completa sumisión. En el futuro, estos niños suelen ignorar la voluntad de los demás y consideran que la dominación es la única forma eficaz de lograr sus objetivos. El control inadecuado, así como su exceso, es la fuente de muchos fracasos educativos. La llamada "educación libre de estrés" contribuye al miedo y la tensión en el niño causados ​​tanto por el entorno, otras personas y sus propias tendencias destructivas. El establecimiento constante de límites por parte de los adultos ayuda al niño a desarrollar el autocontrol interno, lo que permite controlar muchas emociones negativas, que son particularmente intensas en este momento.

Edad preescolar

De los tres a los seis años, el niño aprende a satisfacer sus necesidades de una manera socialmente aceptable. Se puede hablar de lograr el éxito en esta etapa de desarrollo si el niño en edad preescolar desarrolla la iniciativa y no un sentimiento de culpa causado por una limitación excesiva de su espontaneidad.

Un niño de esta edad está más cuerdo y socializado que antes. Se hace visible una pérdida parcial de la llamada "espontaneidad infantil". El niño en edad preescolar comienza a controlar su comportamiento y sus sentimientos.

En esta fase de desarrollo, comienza el proceso de adquisición de habilidades colaborativas. El niño muestra una tendencia a subordinar a los demás, pero al mismo tiempo está cada vez más dispuesto a jugar juntos. El niño en edad preescolar comienza a preocuparse cada vez más por personas específicas y se prepara para cooperar y tener en cuenta la voluntad de otra persona.

El desarrollo de la memoria hace que el niño recuerde lo que quiere recordar, no lo que recuerda, como era antes. Esta habilidad influye, entre otras cosas, en la coherencia en la implementación de las propias acciones y en la aparición de simpatías y disgustos resultantes de recordar experiencias que acompañan a diversos eventos y personas.

La edad preescolar es la fase de mayor movilidad de un niño, tanto mental, física y socialmente. El niño en edad preescolar llena literalmente el entorno consigo mismo, es ruidoso, omnipresente y expansivo. La tarea de los cuidadores en este momento es socializar hábilmente al joven, lo que no reprimirá excesivamente su espontaneidad.

Texto: Agnieszka Rumińska

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