Apotemnofilia: aversión a la propia extremidad.

Chloe Jannings-White usa silla de ruedas, aunque es perfectamente capaz. Sufre de apotnofilia (también conocida como BIID - trastorno de identidad de integridad corporal), es decir, una condición en la que los pacientes reconocen sus extremidades como extrañas.

Mazurca

Chloe, de 58 años, sueña con estar discapacitada. Durante mucho tiempo, incluso pensó en cómo podría quedar discapacitada. Todo se debe a la apotnofilia, un trastorno mental que hace que Chloe sienta que sus piernas son extrañas.

La apotemnofilia es un tipo de masoquismo. Las personas afectadas sienten que sus extremidades no deberían funcionar correctamente, las reconocen como extrañas y, en casos extremos, quieren una amputación. En algunos casos, BIID es de naturaleza sexual y los pacientes creen que solo después de la amputación podrán disfrutar de las relaciones sexuales.

Chole siempre ha sentido que sus piernas no son lo que deberían ser. Uno de los niños de su escuela quedó paralizado debido a la poliomielitis. Chole sintió que le pasaba algo porque no estaba paralizada. A la edad de nueve años, evitó deliberadamente la vacunación con la esperanza de que también se enfermara, pero eso no sucedió. En otra ocasión, provocó un accidente de bicicleta que, afortunadamente, dejó solo algunos hematomas.

Esta experiencia la asustó tanto que renunció a los intentos deliberados de mutilarse a sí misma; solo quería "piernas malas" y temía hacerse algo más serio. Sin embargo, inconscientemente buscaba el peligro: seguía trepando a los árboles. Tuvo varias fracturas diferentes en total cuando era adolescente.

Durante muchos años, Chloe mantuvo en secreto su condición, pero cada vez que la dejaban sola, fingía estar paralizada. "Me vendé las piernas e hice rieles improvisados ​​con reglas y vías del tren de juguete".

En 1991, Chloe se mudó a Utah y comenzó a esquiar mucho, confiando secretamente en un accidente. "Me sentí fantástico. A veces tuve un giro especial, pero mi experiencia con la bicicleta me ha enseñado a no ir demasiado lejos".


En 2006, Chloe conoció a su gran amor, Danielle. "Nos enamoramos instantáneamente. Danielle propuso matrimonio en la segunda cita y dije <> aunque todavía no le había contado mi secreto".

Un mes antes de la boda, Chloe tuvo un verdadero accidente en el que se lesionó levemente la espalda. No necesitaba férulas ortopédicas, pero las ordenó en línea de todos modos. Temerosa de lo que pensaría su pareja cuando viera a su nueva incorporación, finalmente confesó la verdad. "Le dije que me duró toda la vida y que no puedo parar. Ella se sorprendió, pero cuando le dije que era la única forma de ser feliz, prometió apoyarme".

En 2008, las mujeres pidieron conjuntamente una silla de ruedas. "La primera vez que me senté en él, sentí que era así", recuerda la mujer. "Algo en mi cerebro me dice que mis piernas no deberían funcionar". A partir de entonces, la mujer siempre usó un cochecito en casa.

En 2009, Chloe tuvo un accidente automovilístico, pero de alguna manera salió ilesa. Esto le dio la oportunidad de comenzar a usar la silla de ruedas fuera de la casa; todos sabían sobre su accidente, pero no le dijeron a nadie más que a Daniele que estaba bien.

Chloe quiere ir aún más lejos y está buscando un especialista que acepte que le corten la médula espinal. Hasta ahora, logró encontrar un médico, pero el cirujano calculó el costo del procedimiento en 16.000 PLN. libras: una suma que la mujer no puede pagar.

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