Errores cotidianos que arruinan nuestros riñones

Astellas Socio de publicación

Los riñones son un órgano que realiza funciones clave para nuestro cuerpo: ayudan a eliminar productos metabólicos dañinos, regulan la presión arterial y aseguran la homeostasis de los electrolitos más importantes para la salud. Desafortunadamente, los hábitos cotidianos pueden afectar negativamente su funcionamiento, lo que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas y, por lo tanto, la necesidad de realizar un tratamiento difícil y prolongado, incluida la diálisis. ¿Cómo cuidar los riñones? ¿Qué les daña más?

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Enfermedad renal: aún ignorada por los pacientes

Los problemas renales a menudo se subestiman. Micción demasiado frecuente o poco frecuente, dolor (en la zona lumbar) y ardor durante la micción, náuseas y vómitos, problemas cardíacos, dificultad para respirar, presión arterial alta y un sabor metálico en la boca son los síntomas más comunes que pueden indicar que este órgano no funciona correctamente. Ésta es una señal de alarma que debería provocar una visita inmediata al nefrólogo.

Desafortunadamente, muchos polacos optan por esperar a que pasen las dolencias en tal situación. Esta es una solución con terribles consecuencias. Las enfermedades renales no tratadas pueden causar, entre otras insuficiencia orgánica grave, sepsis, hipertensión e infecciones recurrentes. En casos extremos, incluso puede provocar la muerte.

Hábitos que arruinan la función renal

El estilo de vida afecta directamente la condición de todo el organismo. La condición de nuestros riñones está influenciada principalmente por la dieta y los estimulantes. Las consecuencias más trágicas pueden resultar ser:

  1. dieta alta en proteínas: comer demasiada carne (principalmente roja), legumbres, productos lácteos y huevos no beneficia a los riñones; el metabolismo de las proteínas conduce a la producción de nitrógeno y otros productos metabólicos tóxicos, que pueden causar hipertensión arterial y la formación de, por ejemplo, cálculos renales;
  2. cantidad insuficiente de agua en el menú diario: una hidratación demasiado baja del cuerpo afecta el funcionamiento fisiológico de los riñones, por lo que no pueden eliminar suficientemente las toxinas del cuerpo o filtrar la sangre;
  3. el uso excesivo de analgésicos: los medicamentos populares que se toman para todo tipo de dolor, es decir, los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE), son dañinos no solo para nuestro hígado; su uso crónico reduce el flujo sanguíneo a través de los riñones y un órgano suministrado incorrectamente no puede funcionar correctamente; los pacientes adictos a este tipo de sustancia farmacológica pueden desarrollar nefritis intersticial;
  4. retención de orina: debido al exceso de tareas profesionales y domésticas, algunas personas posponen la visita al baño, mientras que la orina que queda en la vejiga no vacía puede multiplicar las bacterias patógenas, de ahí la fácil forma de inflamación del tracto urinario y los riñones;
  5. cantidad excesiva de sal en la dieta: la sal se considera el enemigo número uno no solo de los riñones, sino también de la salud de todo el organismo; está presente en la mayoría de los productos alimenticios; consumido en una cantidad superior a 5 gramos al día promueve el desarrollo de la obesidad, aumenta la cantidad de proteínas en la orina, aumenta la presión arterial, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y es una de las causas de los cálculos renales;
  6. fumar: este hábito fatal aumenta efectivamente la presión arterial; Los cigarrillos se asocian con mayor frecuencia con enfermedades pulmonares (incluido el cáncer), pero las sustancias tóxicas que contienen pueden causar una acumulación excesiva de placa en las arterias del riñón, lo que a su vez puede provocar una falla terminal de este órgano; Además, los resultados de estudios científicos han demostrado que los fumadores también tienen muchas más probabilidades de padecer cáncer de riñón y del tracto urinario;
  7. comida rápida altamente procesada: este tipo de comida sigue siendo muy popular: puede obtenerla en todo momento y satisfacer su hambre en poco tiempo. Las cualidades gustativas son lo único que se puede atribuir a este tipo de platos. La comida rápida es principalmente una fuente de azúcar, sal y grasas no saludables. Estas bombas calóricas aumentan el riesgo de obesidad y, por tanto, de hipertensión arterial. Consumir papas fritas o una hamburguesa cada pocos meses no duele, pero las personas con problemas renales deben evitarlas.

Los métodos de tratamiento más populares.

La elección del tratamiento para la enfermedad renal depende de muchos factores. Para el médico, lo más importante son el tipo y la causa de la enfermedad, el grado de su avance, así como la presencia de comorbilidades, por ejemplo, diabetes o hipertensión arterial.

Si se conoce la causa de la dolencia, el objetivo es eliminarla, por ejemplo, depósitos que impiden el libre flujo de fluidos. En algunos casos, es necesario utilizar una farmacoterapia adecuada, en particular la administración de fármacos antiinflamatorios y analgésicos.

A veces, la única opción es la terapia de reemplazo renal: hemodiálisis o diálisis peritoneal. En Polonia, el trasplante de riñón de un donante vivo o fallecido se realiza cada vez con más frecuencia.

¿Qué es la diálisis?

La diálisis renal es la eliminación de sustancias nocivas del metabolismo (por ejemplo, toxinas, metabolitos de medicamentos, algunos electrolitos) que los riñones no pueden eliminar fisiológicamente.

Hay dos tipos de diálisis:

  1. hemodiálisis: destinado a pacientes con enfermedades renales avanzadas; la sangre pasa a través de un riñón artificial en este caso, cuyo objetivo es eliminar todas las sustancias nocivas;
  2. peritoneal: en este caso, el filtro es el peritoneo mismo. Se introduce en la cavidad abdominal un líquido de diálisis especial con la composición química adecuada, lo que permite la penetración y absorción de sustancias específicas. Este procedimiento se realiza con mayor frecuencia en el hogar del paciente, lo que es muy conveniente para él.

Desafortunadamente, la diálisis es muy agotadora para los pacientes, porque la frecuencia de los procedimientos es en promedio 3 veces por semana, 5 horas por día, lo que se traduce en unas 15 horas por semana.

Trasplante de riñón de donante vivo como oportunidad para una vida mejor

El trasplante ha sido común en medicina durante más de 60 años. Como resultado, estos procedimientos ya se llevan a cabo en hospitales y clínicas de forma rutinaria. En Polonia, el número de trasplantes de riñón de donantes vivos o fallecidos ha disminuido durante los últimos tres años. El trasplante de riñón de donante vivo es el más beneficioso, lo que se traduce en una media de 15 años de buen funcionamiento de este órgano.

El mejor donante para una persona enferma es un familiar cercano: padre, madre, hermana o hermano. Antes del trasplante, el donante realiza una serie de pruebas de laboratorio y de diagnóstico necesarias (que incluyen morfología, ultrasonido, rayos X, análisis de orina, tomografía computarizada). La determinación de los antígenos de histocompatibilidad (HLA) es de vital importancia.

Hoy en día, el trasplante de riñón a menudo se realiza de manera mínimamente invasiva, principalmente debido al uso generalizado de la laparoscopia y al uso de asistencia manual. Como resultado, el paciente permanece en un centro médico por mucho menos tiempo y tiene la posibilidad de una recuperación más rápida.

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