¿Cómo proceder en la temporada de inmunidad reducida?

En otoño y principios de primavera, somos particularmente susceptibles a varios tipos de infecciones. Este es el momento en que la inmunidad disminuye naturalmente y los cambios de temperatura exterior, los vientos, las lluvias y una dosis reducida de ejercicio no ayudan. Por eso vale la pena comenzar a armarse contra todos los virus y bacterias. ¿Qué hacer en la temporada de inmunidad reducida para no sufrir enfermedades?

Temporada de baja inmunidad: ¿qué hacer?

1. Una dieta equilibrada

Una dieta equilibrada debe ser la base para estimular la inmunidad. Unas comidas bien pensadas y compuestas nos aportarán todos los nutrientes que necesitamos. Un cuerpo nutrido puede defenderse mejor de los gérmenes, mientras que comer demasiada azúcar puede incluso aumentar el riesgo de enfermarse. Una dieta bien equilibrada es imprescindible.

2. Suplementación de algunos ingredientes

Sin embargo, hay ocasiones en las que algunos nutrientes son difíciles de proporcionar al cuerpo a través de la dieta. Es principalmente vitamina D, que se forma en nuestro cuerpo bajo la influencia del contacto con el sol. Por lo tanto, en el otoño, vale la pena activar la suplementación tanto para niños como para adultos. En nuestra latitud, donde simplemente hay poco sol en otoño e invierno (y cuando estamos en el trabajo o la escuela), se recomienda complementar con 2.000 unidades de vitamina D3 al día. Los veganos, los vegetarianos y los que siguen dietas de eliminación por motivos de salud deben someterse a análisis de sangre para detectar deficiencias.

3. La dosis de actividad física

Mantenerse en buena forma también puede ayudarlo a combatir los gérmenes. Un cuerpo fuerte y fuerte se enferma con menos frecuencia y, además, el movimiento simplemente se endurece. Esto se aplica tanto a adultos como a niños pequeños. En el caso de los primeros, tres entrenamientos a la semana de al menos media hora son suficientes, si a esto se le suma el ir diario a caminar, andar en bicicleta o en scooter con tu hijo, toda la familia estará sana.

4. Miel y limón

Nuestras abuelas sabían muy bien que estos dos componentes actúan como un escudo anti-frío. La miel es un antibiótico natural y es compatible con el sistema inmunológico. Al igual que el limón, que también contiene mucha vitamina C, crucial para el funcionamiento del sistema inmunológico del cuerpo. Por supuesto, también puedes obtener esta vitamina de otros productos: zumos y mermeladas de grosella negra, zumos de espino amarillo, conservas de rosa mosqueta o comida diaria de kiwi.

5. Productos que contienen selenio

El selenio es un ingrediente clave en la lucha contra los resfriados y la gripe. No es difícil proporcionarlo al cuerpo en la dieta; se encuentra principalmente en las nueces y la carne, especialmente en el pescado y las aves. También se encuentra en semillas de girasol, huevos, champiñones, cebollas, ajo y brócoli. Basta con integrarlos en las cenas otoñales.

Y si contrae una infección ...

No todas las infecciones de otoño o principios de primavera requieren tratamiento con antibióticos. La mayoría de los resfriados, secreciones nasales y faringitis son causados ​​por virus. Si no hay fiebre alta u otros síntomas perturbadores, como tapones purulentos en las amígdalas o tos húmeda, los antibióticos no serán necesarios.

La clave es descansar y beber muchos líquidos. Vale la pena aumentar la cantidad de vitamina C y selenio en la dieta, también puede usar agentes antiinflamatorios. En caso de dolor de garganta, Septogard es una buena solución. Es un aerosol oral que se rocía cómodamente en la garganta. Tiene un amplio espectro de acción a través de propiedades antiinflamatorias, y puede usarse tanto en adultos como en niños (¡incluso menores de 6 años)! Cómodo de usar y muy eficaz gracias al eficaz principio activo bencidamina, es la mejor forma de aliviar rápidamente el dolor de garganta.

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